La Comisión Europea está abierta a la reducción del IVA para los eléctricos al 4%.

El crecimiento de los coches eléctricos en España es muy lento por falta de ayudas, el Plan Movea duro apenas 24 horas y tuvo un presupuesto muy limitado.

En la actualidad los coches eléctricos tienen en España la misma fiscalidad que un modelo gasolina o diésel -híbrido o no- que no emita más de 120 gramos de CO2 por kilómetro.

En otras palabras, soportan un 21% de IVA (tipo general) y un tramo del 0% en el impuesto de matriculación. Una de las propuestas de los fabricantes, es adiós a los planes de ayudas y suprimir el IVA, o que se quede en un mínimo, del 4%.

La Asociación Española de Fabricantes de Automóviles y Camiones (Anfac), con el apoyo de Nissan, negocian desde hace unos meses con la Comisión Europea la reducción del IVA, que actualmente es del 21%. Este hecho supondría modificar el artículo 98 de la Directica 2003/96/CE, que regula los impuestos de los productos energéticos y de la electricidad y no prevé la aplicación de impuestos


La reducción del IVA, para el Gobierno, no tiene que ser algo malo, es decir, recaudar menos debido a que los eléctricos generan externalidades positivas: no contaminan allá por donde circulan y no hacen ruido, por lo que contribuyen a reducir el gasto sanitario. También reducen las importaciones de petróleo y estabilizan el consumo eléctrico.

Además, el crecimiento de los eléctricos anima la colocación de puntos de recarga.

Los eléctricos tienen algunas ventajas en España:

  • Estacionamientos gratuitos
  • Recargas gratuitas
  • Circulación por carriles especiales
  • Reducción en los peajes
  • Planes de Ayudas a la adquisición de vehículos de energías alternativas….

En España hay unos 15.000 eléctricos, para 2020 debería haber 300.000 VE circulando para cumplir con los compromisos de la Unión Europea.

Hay que recordar que Madrid no permitirá aparcar en la almendra central a los coches sin distintivo ambiental desde 2020 y los anteriores a 2006 no podrán circular en la capital a partir de 2025. Barcelona ha adelantado las medidas para acabar con la contaminación y aplicará estas restricciones desde diciembre de 2017 hasta 2019 de forma gradual.